Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas

La celebración del Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas, el 14 de febrero, brinda la oportunidad de sensibilizar a la sociedad.

Las cardiopatías congénitas son malformaciones estructurales del corazón y/o de los grandes vasos presentes desde el momento de nacer producidas por defectos en la formación del mismo durante el periodo embrionario.

La incidencia global de cardiopatías congénitas está entre 4 y 9 casos por cada 1.000 recién nacidos vivos. En general, aparecen 1,5 millones de casos nuevos al año en todo el mundo. Las malformaciones congénitas son la cardiopatía más frecuente.

Cualquier persona puede tener un hijo con una cardiopatía congénita. Sin embargo, es cierto que hay situaciones
que entrañan mayor riesgo:

-Si cualquiera de los padres tiene una cardiopatía congénita.

-Si cualquiera de los padres tiene una enfermedad genética como el síndrome de Down o de Turner.

-Si durante el embarazo ocurren complicaciones como infecciones por rubeola, o bien la madre consume sustancias tóxicas como alcohol o ciertas drogas.

 

Diagnóstico

La mayoría se diagnostican antes del parto en los estudios rutinarios que se realizan a todas las embarazadas. Aún así, algunas cardiopatías congénitas únicamente se detectan en el momento del nacimiento o poco después. Las revisiones habituales que se realizan tras el nacimiento ayudan a identificar cardiopatías importantes en una etapa temprana.

Ante la sospecha de cardiopatía congénita, se realiza una ecocardiografía. Esta técnica diagnóstica permite evaluar la estructura y la función del corazón. Algunos tipos de cardiopatía congénita pueden no precisar tratamiento, ya que ciertos casos se resuelven espontáneamente durante el desarrollo. Otras veces, según la clase de cardiopatía congénita, los tratamientos son muy diversos. Por ejemplo, cuando la cardiopatía compromete la circulación de la sangre o su oxigenación, generalmente son necesarias correcciones quirúrgicas o intervenciones realizadas mediante un cateterismo. En los casos más graves puede que incluso sea necesario un trasplante cardiaco.

 

Pronóstico

El espectro de las cardiopatías congénitas es muy amplio y abarca desde complicaciones de gravedad, hasta pequeños defectos a nivel de los septos auricular o ventricular (totalmente asintomáticos y compatibles con una vida normal). El pronóstico de estos pacientes ha mejorado mucho con los últimos avances científicos, lo que permite a la mayoría de niños con cardiopatías congénitas llegar sanos a la edad adulta.

Dado su gran número, la sintomatología asociada a las mismas es muy variable y va desde las que son asintomáticas y no requieren de tratamiento específico hasta aquellas que ocasionan síntomas severos y precisan corrección quirúrgica durante las primeras semanas de vida.

Hay que sospecharlas cuando aparecen síntomas sugestivos (insuficiencia cardiaca, cianosis…) o cuando se detectan alteraciones características en la exploración física (soplos, arritmias…). Las más banales pueden pasar desapercibidas hasta la edad adulta.

En relación a los soplos cardiacos, es importante saber que no todos los soplos son producidos por una cardiopatía congénita, ya que los llamados soplos funcionales o inocentes aparecen en corazones normales y no tienen ninguna implicación negativa.

Los avances en su diagnóstico y tratamiento han mejorado mucho el pronóstico, de forma que actualmente más del 80% de niños afectados sobreviven hasta la edad adulta.

 

Fuente: Fundación Española del Corazón

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